Reflexión: Mirror's Edge
Rara es la ocasión en la que escribo sobre un videojuego sin
haberlo terminado antes y muchas son las ocasiones en la que he dejado un
título a medias por no cumplir mis expectativas o aburrirme de sobremanera. Por
eso me sabe mal escribir sobre Mirror’s Edge sin haberlo acabado, pero puedo asegurar que no pienso hacerlo y necesito soltar la indignación que llevo dentro.
Hoy estoy enfadado.
Mirror’s Edge es uno de esos juegos de la pasada generación
que propuso una idea novedosa, el parkour primera persona, unida a unos
gráficos cuanto menos llamativos. Ambas afirmaciones son innegables y aun a día
de hoy, el título de EA se ve visualmente impactante.
Por otro lado, su mayor baza es sin duda el parkour. Llevar
el género de las plataformas a un nuevo nivel, subiendo por verjas, saltando
por los tejados o agarrando tuberías desde nuestro punto de vista y de la forma
más realista posible. Se siente como un gran acierto.
Sin embargo, Mirror’s Edge se repite hasta la saciedad,
moviéndonos por escenarios que parecen copias de plagios de los anteriores.
Interiores, subterráneos o tejados bañados en los mismos colores y que poco
ayudan a diferenciarse entre sí. Tras los primeros dos capítulos habremos hecho
todo lo que el juego puede ofrecer.
Y al hablar de capítulos se hace imposible no aludir a la
historia, una narrativa ausente e insípida que se cuenta tras cada episodio jugable en
forma de corto de animación. Información irrelevante en un mundo poco
interesante podría resumir perfectamente la premisa del videojuego.
Y esto no es ni de lejos lo peor del título. La corona de
plata, la guinda del pastel la pone el shooter. Persecuciones frenéticas y
trepidantes que se ven trastocadas por los enfrentamientos esporádicos con
policías armados, para los que no se nos permite seguir huyendo y debemos
robarles el arma y ponernos a disparar. No solo las animaciones de combate
cuerpo a cuerpo son lamentables si no que estamos ante el peor sistema de
shooting que recuerdo en años. Mecánicas imprecisas y toscas al nivel de las
generaciones de los 90.
Pero sin lugar a dudas, lo que más me molesta es la buena
aceptación por parte de prensa y usuarios. Un título carente de historia,
exageradamente corto y repetitivo hasta la saciedad no puede tener esas
valoraciones. Ni siquiera una buena idea, como es el parkour, es aceptable con
una ejecución tan mediocre. Un
videojuego hecho de corta y pega, con una mecánicas shooter que hubiera sido
mejor suprimir.




Comentarios
Publicar un comentario