Análisis: Rise of the Tomb Raider
“La nueva aventura de Lara Croft mejora en todo al reboot de
2013”
Volvemos otra vez a vestir los zapatos de Lara, esta vez un
poco más madura y segura de sí misma tras los hechos acontecidos en el
triángulo del dragón. En esta ocasión, nuestra heroína se enfrenta a una nueva
expedición para encontrar el tesoro por el cual su difunto padre perdió su fama
y acabó suicidándose. Como siempre, una aventura que parece empezar bien, y que
se irá complicando y tendremos que volver a salvar nuestros amigos y nuestro
propio pellejo.
Esta continuación mejora todo lo visto en la primera entrega
respecto a la supervivencia. Mejora el árbol de habilidades de Lara y los tipos
y cantidad de mejoras de armas. También añade materiales de recolección con los
que fabricaremos munición y las mencionadas mejoras. El sigilo mejora
notablemente abriendo las posibilidades de cada combate exponencialmente, sumando a todo esto una escalada
mejorada hasta el perfeccionismo y un sistema de exploración más elaborado y con mejores coleccionables.
El modo historia cuenta una historia a la altura del primero
y continuista con el tipo de narrativa pero esta vez de una duración más
extensa, prácticamente el doble. Y eso
solo el modo historia. Una vez terminado el juego tendremos la Mansión Croft,
un dlc de exploración muy interesante en la mansión de Lara y un montón de
retos y repetición de capítulos con puntuaciones y recompensas. Además, por
supuesto, de un modo online bastante más interesante y con novedades muy
curiosas como el modo supervivencia.
El apartado gráfico es excelente, de lo mejor de 2015 con el
permiso de The Witcher 3, y que nos regalará unos paisajes que quitan el hipo y
unos modelos de personajes y enemigos excelentes. El apartado visual en general
es maravilloso, tanto por su diseño de escenarios y niveles ampliamente
explorables como por su potencia bruta propiamente. Uno de esos títulos que
elevan un poco más el listón visual.
Como últimos puntos positivos tenemos el sistema de puntería
que se ha mejorado aún más, siendo más preciso y cada vez más cerca de un
shooter profesional y por otro lado las tumbas. Estas últimas muy mejoradas
debido a las críticas del primero. Ahora son más ingeniosas y aunque no llegan
a ser difíciles si podrán dejarnos atascados varios minutos buscando la forma
ingeniosa de continuar. Se echa de menos mayor profundidad en las mismas para
hacerlas perfectas.
Hilando con los puntos negativos volvemos a tener un nivel
de dificultad demasiado bajo, siendo el juego en el modo más difícil poco más
que un paseo por el campo si tenemos buena puntería.
Los puzles en general siguen siendo la asignatura pendiente,
que siguen sin estar a la altura de lo que fue la saga Tomb Raider en beneficio
del ritmo de juego.
Un ritmo que es algo inferior a la anterior entrega si nos
dedicamos a completar cada zona entera
antes de avanzar. Pero que es fácilmente arreglable llendo a saco a por la
historia si queremos, el juego no nos pone ningún problema para ello.
Por último, una mecánica que facilita demasiado las cosas es
el instinto de supervivencia, que nos marca absolutamente todo en el mapa y
resta inmersión en la exploración. Es cierto que podemos simplemente no pulsar
el botón, pero resulta tentador cada vez que nos perdemos un poco y considero
que hubiera sido mejor prescindir de esta habilidad por lo menos hasta haber
completado el juego e ir a por los coleccionables.
NOTA FINAL
9
Una segunda entrega de la aclamada saga Tomb Raider, que no
vuelve a ser pionera en nada, pero ha mejorado la fórmula que nos mostró en
2013 en absolutamente todos los apartados posibles. Todo ello sin perder chispa
ni en historia ni en jugabilidad.
Un título que dura más que el anterior y nos tendrá absortos
en la pantalla hasta terminarlo al completo y que como defectos tenemos los
mismos que en la anterior entrega, los puzles y la dificultad. Por contra tenemos algunos aspectos mejorados, pero no sobresalientes, como las tumbas para explorar.




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