Reflexión: El sonido en los videojuegos
Ese gran olvidado en el mundo audiovisual. El eterno apoyo
que no quiere quitar protagonismo a lo que sucede en pantalla. Salvo contadas
ocasiones.
Hace tiempo leí un
texto que rezaba en su conclusión que: “La banda sonora es ese pequeño
ángel guardián que acompaña a las grandes obras, nadie percibe su presencia
pero se hace notar cuando falta”
El videojuego, como si de una película se tratase nos
sumerge en su mundo por su apartado gráfico, es el primero que nos entra por
los ojos y nos incita a probarlo. Pero es su música la que nos hace quedarnos,
la que nos mantiene en vilo cuando la situación lo precisa, la que nos hace reír
o llorar de emoción y la que a fin de cuentas, va marcando el tempo a seguir
durante nuestra aventura.
Es como si del batería de un grupo se tratase, la banda
sonora marca el ritmo que todo el conjunto debe seguir. Y es precisamente por
esto por lo que la banda sonora es la gran olvidada de los videojuegos o el
cine. Al igual que el batería del grupo siempre es menos reconocido que el
cantante, y sin embargo son igual de imprescindibles.
Después de reconocer esta injusticia he de admitir cometerla en todos y cada uno de mis análisis. Y solo cuando el apartado sonoro
es abrumadoramente maravilloso suelo comentarlo, o por el contrario si este es
tan malo que es mejor jugar al título con el sonido apagado y alguna otra
música de fondo.
Y es que es inevitable evadirse del sonido cuando este hace
un gran trabajo. Mientras nuestro subconsciente lo disfruta, no mencionarlo es
un punto a su favor y solo cuando es realmente magnífico merece mención. Pues
bien, esta pequeña entrada va dedicada al sonido, mi eterno olvidado, cuya
ausencia sería una gran pérdida pero que cuando cumple notablemente no le doy
ni las gracias.




Comentarios
Publicar un comentario